Salud con evidenciaLa vacuna del zóster (culebrilla): lo que previene y lo que se investiga

20 octubre, 2026by T.Q.C Lab Analysis
Vacunación · Adultos mayores

Si usted tuvo varicela de niño, el virus nunca se fue: quedó dormido dentro de los nervios, vigilado por el sistema inmune. Cuando esa vigilancia se debilita con la edad, puede despertar y salir a la piel. Eso es el herpes zóster, conocido como culebrilla.

Una enfermedad del nervio que se ve en la piel

La erupción del zóster tiene una forma característica: aparece en una franja de un solo lado del cuerpo, sin cruzar la línea media, en el tórax, la cara o la espalda. La razón es que el virus recorre exactamente el territorio de piel que inerva el nervio donde estaba escondido: la erupción “dibuja” el mapa de ese nervio.

Por eso el dolor no se parece al de una herida: es ardor, corrientazos, punzadas o una sensibilidad tan intensa que el roce de la ropa resulta insoportable. El episodio suele durar de dos a cuatro semanas y, en la mayoría de los casos, se resuelve sin secuelas.

La complicación que de verdad importa

En algunas personas el dolor no desaparece cuando sana la piel. El nervio queda lesionado y sigue enviando señales de dolor: es la neuralgia postherpética, que puede durar meses, años o volverse permanente. Afecta aproximadamente a una de cada diez personas con zóster, y el riesgo aumenta con la edad.

No es una molestia menor: interrumpe el sueño, dificulta vestirse o bañarse, lleva al aislamiento y con frecuencia se acompaña de depresión. Los tratamientos disponibles ayudan solo en parte. Ese es el verdadero motivo para vacunarse.

¿Qué tan bien funciona la vacuna?

La vacuna actual es recombinante: no contiene virus vivo, sino una proteína del virus más un adyuvante que potencia la respuesta inmune. Por eso no puede causar la enfermedad y puede aplicarse a personas con defensas debilitadas. Sus resultados provienen de grandes ensayos clínicos aleatorizados, el tipo de evidencia más confiable:

97%Menos casos de zóster entre los 50 y 69 años
91%Menos casos de zóster en mayores de 70 años
91%Menos neuralgia postherpética en mayores de 50 años

La protección es duradera: se mantiene al menos siete años en mayores de 60, y los estudios de extensión muestran eficacia más allá de una década.

¿A quién, cuándo y cómo?

  • Se recomienda a todos los adultos de 50 años o más con sistema inmune sano, y desde los 19 años a quienes tengan las defensas comprometidas por una enfermedad o un tratamiento.
  • No hay edad máxima: nunca es tarde para vacunarse.
  • Son dos dosis, separadas por un intervalo de dos a seis meses. La segunda dosis no es opcional: las cifras de eficacia corresponden al esquema completo.

Preguntas frecuentes

  • ¿No recuerdo haber tenido varicela? Igual debe vacunarse; casi todos los adultos la tuvieron, a veces sin notarlo. No se necesita examen previo.
  • ¿Ya tuve zóster? También debe vacunarse: puede repetir.
  • ¿Recibí la vacuna antigua de virus vivo? Se recomienda aplicar la actual.
  • ¿Tengo zóster en este momento? La vacuna no es un tratamiento; primero se trata el episodio y luego se vacuna.

Qué esperar después de la vacuna

Es una de las vacunas que más síntomas produce: dolor en el brazo, cansancio, dolores musculares, dolor de cabeza y a veces fiebre o escalofríos, durante uno a tres días. No significa que algo salió mal: es la respuesta inmune trabajando. Saberlo de antemano ayuda a no abandonar antes de la segunda dosis.

¿Y la demencia? Lo que se investiga

En los últimos años, dos estudios han llamado la atención:

  • Gales (Nature, 2025): una regla administrativa por fecha de nacimiento creó un “experimento natural”. Tras siete años, los vacunados tuvieron cerca de un 20 % menos de diagnósticos de demencia. Pero se usó la vacuna antigua y el efecto apareció solo en mujeres.
  • Estados Unidos (Nature Medicine, 2024): al comparar más de 100.000 personas vacunadas con la vacuna nueva frente a la antigua, la nueva se asoció a un 17 % más de tiempo sin diagnóstico de demencia (unos 164 días), en hombres y mujeres.

Hay que leerlo con cautela: ninguno es un ensayo aleatorizado, por lo que no demuestran causalidad; el efecto se atenuaba con el tiempo, y uno de los autores es consultor del fabricante. Los posibles beneficios cardiovasculares tienen evidencia aún más débil.

Para llevar a casa

Si tiene 50 años o más, la vacuna del zóster es una de las medidas preventivas con mejor relación entre lo que cuesta y lo que evita: dos inyecciones y unos días de malestar a cambio de evitar, en más del 90 % de los casos, una enfermedad muy dolorosa y una complicación que puede durar años. Si además protege el cerebro, será un beneficio extra, pero esa no debería ser la razón para decidir. Hable con su médico, y si ya recibió la primera dosis, complete la segunda.

Fuente
Julio Delgado, “La vacuna del zóster: lo que previene, y lo que se investiga”. Publicado en Medicina con Evidencia, 3 de octubre de 2026.

Resumen y adaptación elaborados por T.Q.C Lab Analysis a partir de la publicación original. Le recomendamos leer o escuchar el contenido completo en la fuente.

Referencias científicas citadas
  1. Centers for Disease Control and Prevention. (2025). Shingles vaccination. cdc.gov
  2. Lal, H. et al. (2015). Efficacy of an adjuvanted herpes zoster subunit vaccine in older adults. N Engl J Med, 372(22), 2087–2096.
  3. Cunningham, A. L. et al. (2016). Efficacy of the herpes zoster subunit vaccine in adults 70 years of age or older. N Engl J Med, 375(11), 1019–1032.
  4. Dooling, K. L. et al. (2018). Recommendations of the ACIP for use of herpes zoster vaccines. MMWR, 67(3), 103–108.
  5. Taquet, M. et al. (2024). The recombinant shingles vaccine is associated with lower risk of dementia. Nature Medicine, 30(10), 2777–2781.
  6. Eyting, M. et al. (2025). A natural experiment on the effect of herpes zoster vaccination on dementia. Nature, 641, 438–446.

Este contenido es educativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda sobre su salud, consulte con su médico.